jueves, 8 de abril de 2010

Algunos vistazos de lo que pasa por el mundo

La semana Santa ha dado para algo más que para procesiones y típicas películas de Charlton Heston en televisión. A nivel internacional, los dos focos informativos más importantes son Irak y el particular vía crucis de la curia católica a cuenta de los casos de pederastia.
La situación en Irak, sobre todo Bagdad, sigue muy lejos de arreglarse. Recientemente, varios atentados han causado cientos de muertos. Un episodio más que echarles a la cara a aquellos que apostaban por que el régimen de Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva. La solución impuesta ha sido mucho peor que lo que había antes. A las revanchas de los primeros meses ha seguido un descontrol en lo administrativo, un caos que ha sumido al país en una escalada de violencia difícil de erradicar. Por cierto, ¿qué ha sido de los que promovieron la invasión? A Bush, Blair y Aznar nunca se le han pedido responsabilidades. El primero estará ahora en su rancho de Texas, rodeado de vacas y con la satisfacción de haber iniciado una cruzada contra el mundo islámico, una cruzada que nadie sabe cómo acabará. Blair, con su puesto de alta responsabilidad, es ahora uno de los adalides de la resolución de conflictos a nivel mundial (¡vaya paradoja!). ¿Y qué decir de Aznar? El ex presidente del Gobierno español va por el mundo repartiendo sabiduría, criticando a todo Dios aunque sin aportar solución alguna (como siempre hizo cuando no estuvo en el Gobierno) y mirando al mundo desde su particular pedestal y haciendo peinetas a todo el que se le cruza por delante.
Las denuncias por abusos sexuales contra miembros de la curia católica ha vuelto a poner de manifiesto las contradicciones y los complejos de los que hacen ‘gala’ Ratzinger y los suyos. Lejos de cortar de raíz los abusos, a los jerarcas no se les ocurrió otra cosa que trasladar el problema. Resultado: los casos de abusos se multiplican. Respuesta de la Iglesia Católico: hacer la vista gorda y, como no, volver a condenar el aborto. La Jerarquía Católica vuelve a mezclar churras con merinas y la velocidad con el tocino. Fue el mismo Benedicto XVI el que se ‘olvidó’ de pasar por alto estos abusos y dedicarse a condenar el aborto. Me parece lógico que la Iglesia Católica condene el aborto, es una posición legítima; sin embargo, parece que, una vez nacidos y formando parte del rebaño, los derechos del menor se diluyen, convirtiéndose en una especie de carne de cañón para los curas pederastas. La Jerarquía Católica de todo el mundo ha callado e incluso ha llegado a comparar los ataques de la sociedad civil con el antisemitismo. Permítanme que suba el tono: ¡VAYA JETA!, y más teniendo en cuenta el silencio de Roma ante la ascensión del nacismo. Y permítanme también una reflexión que traslado a la Iglesia Católica, esto es, a la comunidad de creyentes: ¿Para cuando un mensaje contundente contra estas actitudes? ¿Para cuándo una petición de autocrítica a la Curia?
Y un último apunte internacional acerca de ‘el problema de Cuba’, tal y como lo llamó el mismo Fidel Castro en la ONU hace más de 40 años. A nadie sorprende que la falta de derechos humanos es una constante en Cuba; a nadie sorprende que una dictadura intente perpetuarse a costa de la población que dice defender; a nadie sorprende que se permita morir a presos políticos en cárceles que se parecen más a mazmorras que a cárceles. Lo que sorprende es que unas personas que se dicen revolucionarios hayan caído en los errores de aquello que combatieron; incluso los que en algún momento justificaron y comprendieron la dictadura castrista (me niego a creer que lo que hay en Cuba sea socialismo) piden hoy al régimen que comience a llevar a cabo cambios.

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