martes, 23 de marzo de 2010

¿Agua para todos?

Tras los informes hecho públicos por la ONU, la respuesta es evidente: No, no hay agua para todos. Y no porque Zapatero (que nos niega el agua a los valencianos y hace que nos muramos de sed, que no avancemos económicamente, que no podamos llenar la Comunidad Valenciana con miles y miles de campos de golf, que no podamos construir donde queramos sin preocuparnos si tendremos suministro de agua potable) se niegue al Plan Hidrológico Nacional, sino porque la falta de agua potable en muchos puntos del planeta está haciendo verdaderos estragos.
Dejando el sarcasmo a un lado, los datos de los informes elaborados por organismos internacionales son demoledores:
− Cuatro millones de personas mueren cada año de enfermedades relacionadas con la falta de agua o con la falta de potabilidad del agua.
− En todo el planeta, más de 1.200 millones de personas carecen de abastecimiento básico de agua.
− Las mujeres de los países en vías de desarrollo deben recorrer, como mínimo, seis kilómetros al día para procurarse agua.
− La diarrea ha causado más muertes en menores que todos los conflictos que ha habido desde la II Guerra Mundial.
− El consumo que se hace del agua a nivel mundial es exponencial. Con el ritmo actual, dentro de 25 años el ser humano hará uso de nueve de cada diez litros de agua que hay en la Tierra, dejando el 10% restante para el resto de seres vivos.
− La mitad de humedales del mundo han desaparecido. La mayoría han sido destruidos durante los últimos 50 años.
− Los alrededor de seis u ocho litros que caben en el depósito del inodoro son los que utiliza una persona de un país en vías de desarrollo al día para cocinar, beber y asearse.
Cifras demoledoras. Unas cifras que, a pesar de todo, se olvidarán en los próximos días. Y es que este es un problema que no preocupa hoy por hoy a la sociedad occidental desarrollada. Los políticos pasan de puntillas por el tema, a pesar de las muertes que acarrea, unas muertes que no conllevan votos, no conllevan beneficios a corto plazo, no conllevan una mejora de nuestro sistema actual. Por ello son las ONGs las que se preocupan, los gobiernos lavan sus conciencias con las subvenciones a estas organizaciones, dejando en sus manos una labor que deberían llevar a cabo los Estados mas civilizados.

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