miércoles, 24 de febrero de 2010

Los dineros de sus Señorías. ¿Y ahora qué?



Ya conocemos lo que tienen sus Señorías. Con la publicación de sus bienes, muchos podrán pensar que a partir de ahora, se va a poder controlar su patrimonio y si se enriquecen con su puesto. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
No vamos a entrar ahora quién tiene más, quién se lo ha montado mejor o quién tiene más problemas para llegar a fin de mes (que según las cifras, no la realidad, los hay). Todo el que quiera puede consultar la relación de bienes de los diputados.
Lo que sí llama la atención es el afán de muchas de sus Señorías en demostrar que no tienen mucho, por no decir nada, que están en política no para forrarse (como confesó en su momento el inefable Vicente Sanz a Zaplana), que es por amor al arte y a sus ciudadanos. Incluso resulta curioso (por no decir sospechoso), que muchos se mueven con coches de hace más de 15 años, que viven en viviendas con un valor catastral muy bajo y que, como el resto de los mortales, comparten hipotecas para pagar sus pisos. También los hay que disfrutan de rentas elevadas y de participaciones en negocios y empresas; también son mayoría los que no se fían del Sistema de Pensiones y tienen abiertos varios, pensando en el futuro.
No es mi intención aquí criticar lo que tienen sus Señorías, cada uno disfruta de su dinero y lo dispone como bien sabe, o puede. Ahora, ¿cuál es el siguiente paso? Pues ninguno. En primer lugar, demostramos una confianza ciega en nuestros representantes; lo publicado es una declaración hecha por los mismos políticos, incompleta en ocasiones, no es un trabajo de investigación realizado por una institución independiente.
En segundo lugar, no se va a comprobar nada de lo hecho público, sin olvidar que el hecho de saber no implica el hecho de cambiar. Conocemos el patrimonio (o parte). ¿Y? A mi entender, el pueblo valenciano no ha hecho sino recibir una peineta, pero no la folclórica, sino esa de levantar el dedo corazón.
Y por cierto, el patrimonio de sus Señorías no equivale a los recursos con los que pueden vivir el día a día. No olvidemos los pluses, las dietas, los coches oficiales, etc, etc...

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