viernes, 5 de febrero de 2010

Fueron los bancos


Fueron los bancos los que provocaron, en gran medida, todo este desastre. Porque a día de hoy, con más de cuatro millones de personas que no tienen trabajo en todo el Estado Español, y con más de un millón de familias en las que no hay ninguna fuente de ingresos, ya podemos decir que esto es un desastre, sin temor a equivocarnos.
Decía que fueron los bancos los responsables. Fueron ellos los que concedían créditos a mansalva, sin casi garantías, créditos que en gran parte iban a pagar la adquisición de viviendas y contribuían a inflar una burbuja, la inmobiliaria, cuya capacidad estaba sobrevalorada. Hubo un momento en que una vivienda se convirtió no en una necesidad, sino en un medio para enriquecerse de manera rápida, siguiendo un modelo de éxito fácil que nadie se atrevía a tocar.
Pero he aquí que la burbuja no dio más de sí y explotó, y lo hizo arrasando todo lo que tenía por delante. Las grandes promotoras y constructoras españolas comenzaron a temblar, y con ellas las inmobiliarias, y todos los sectores que dependen directamente de él. Y el temblor se convirtió en cierre de empresas, y con ella la sangría del paro que empieza a hacer acto de presencia. A esto hay que sumar que el resto de sectores directamente implicados con la construcción también se contagian, y la sangría del paro pasa de ser un rasguño a ser una herida, cada vez más profunda. Los bancos empiezan a asustarse, se dan cuenta que no van a recuperar una buena parte de su dinero, y empiezan a cerrar el grifo. Son las pequeñas y medianas empresas las que sufren esta decisión, y se ven obligadas a despedir a parte de sus trabajadores. El paro ya no es una herida profunda, es casi un miembro gangrenado que hay que amputar.
El Gobierno, una vez ganadas las elecciones generales de marzo, reconoce que ya estamos en crisis. Y una de las primeras medidas que toma es ir en auxilio de los bancos, con cantidades que quitan el hipo. Y esto es, en mi opinión, lo que en 2012 va a dar la victoria al PP en las generales; la gente no va a perdonar que antes que a nadie, se haya ayudado a unas instituciones que en años anteriores se forraron de manera indecente. Pero no nos desviemos. El crédito sigue sin fluir, y las pequeñas y medianas empresas siguen cerrando; no hay sector que se salve. A esto hay que sumar una contracción brutal del comercio internacional, que no hace sino cerrar posibilidades de supervivencia a las empresas españolas.
Es en este momento cuando salen los empresarios, en concreto la CEOE, y algunas formaciones políticas de cuyo nombre no quiero acordarme, y por boca de su inefable líder, Díaz Ferrán, empiezan a lanzar propuestas de reforma del mercado laboral. O lo que es lo mismo, más facilidades para el despido en un país en el que la contratación y el despido pueden catalogarse como a la carta. Se intenta esconder dicha reforma laboral con aspectos como la formación y la productividad. Además, la CEOE demanda una reducción de las cuotas que pagan las empresas a la Seguridad Social.
El PSOE, que se dice de izquierdas pero que cada vez que llega al Gobierno no hace sino aplicar políticas económicas de derechas, empieza a idear medidas, como la de reformar el sistema de pensiones (que incluye retrasar la edad de jubilación o la de aumentar el número de años que dan derecho a una pensión) o la de reformar el mercado laboral. Como siempre, Zapatero y su equipo no concretan, no se mojan, y empiezan a crear un desasosiego en la población.
Y serán los trabajadores los que acaben pagando una crisis que no provocaron. Y se intenta atajar una crisis con despidos, dejando a los trabajadores sin recursos. Y finalmente, se cierra el círculo. Hagan juego señores, la banca siempre gana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario