viernes, 29 de enero de 2010

Mis Cojones 33


El Gobierno anunciaba el viernes, tras el Consejo de Ministros, que va a interponer un recurso de inconstitucionalidad contra el Decreto-Ley 1/2010 de la Comunitat Valenciana de medidas de protección y revitalización del conjunto Histórico de la Ciudad de Valencia, que permite, en esencia, el derribo de parte del barrio de El Cabanyal, solicitando además su suspensión. Se da un paso más en el contencioso que abrió el Consell con la aprobación por la vía "Mis Cojones 33" de dicho decreto Ley, tras la pronunciación del Tribunal Supremo instando al Ejecutivo Central a que considerase si había o no expolio con el conflicto del Cabanyal.
No voy a entrar ahora en el debate sobre si derribos si o no, si es mejor o peor para le barrio, etc. Es un debate de muchos años, donde las posiciones de unos y otros han quedado lo suficientemente claras.
A la hora de escribir este artículo, el Gobierno que preside Francisco Camps aún no se ha pronunciado, pero desde aquí ya les puedo adelantar por dónde irán los tiros: El Gobierno de Zapatero desprecia al Gobierno de la Comunidad Valenciana, somos víctimas de su política, es el demonio, no nos quieren, todo se lo lleva Cataluña, ataque frontal, bla, bla, bla. No esperemos una respuesta clara, comedida, razonada, política. Seguramente saldrán los voceros de siempre, a ladrar por las esquinas, poniendo su lengua bífida a todo trapo.
Comentarios sarcásticos aparte, el problema lo seguirán sufriendo los afectados del Cabanyal que, lejos de ver cómo se resuelve un problema que ya dura más de una década, deberán esperar un poco más a que los tribunales resulevan la papeleta. Mientras, el Consell, con Camps a la cabeza, ya ha encontrado una nueva excusa para hacerse el mártir. Hay que ver como son las cosas, desde 1996 hasta 2004, casi no se oyó al PP de la Comunidad Valenciana despotricar del Gobierno de España. Y es que aún hay valencianos que creemos que los poderes públicos se deben a los ciudadanos, y no a los partidos políticos que los apoyan.
En todo caso, desde aquí vuelvo a mostrar mi apoyo a los vecinos que se van a quedar sin sus casas, y muestro mi estupor y mi rabia contra un Ayunamiento de Valencia y un Gobierno de la Generalitat Valenciana que sigue apostando por destruir antes que rehabilitar y construir.

jueves, 28 de enero de 2010

Inòpia

No dejéis de escuhar esto; simplemente genial:

http://www.goear.com/listen/54cc7d0/el-verd-de-l´estiu-inòpia

La guerra eterna


Lo de Villena se veía venir. Más tarde o temprano, el conflicto, antes larvado y ahora a cara descubierta, entre campsistas y zaplanistas (ahora más bien ripollistas), tenía que estallar por algún lado. Muchos dirán que la guerra entre ambas facciones del Partido Popular de la Comunidad Valenciana lleva estallando y en el primer plano de la vida política de la Comunidad Valenciana muchos años. Sin embargo, lo que no es frecuente es ver cómo una alcaldía ganada por el PP con mayoría absoluta puede caer en manos de la oposición.
El conflicto entre Zaplana y Camps se cerró mal en su momento. La marcha del primero a ocupar un puesto en el Gobierno de Aznar posibilitó que el segundo se hiciera con el mando en el PPCV. Zaplana creía dejar todo atado y bien atado, pero Camps le salió rebelde, mostró sus cartas y se hizo con el control del PPCV jugando unas bazas (las de cargarse políticamente a sus rivales políticos) que ahora le están pasando factura. Al principio dejó a algunos destacados zaplanistas en primera línea, una situación hoy inimaginable gracias al control que ejerce Camps en tierras valencianas. Ese control, a pesar de todo, nunca ha llegado a Alicante. Allí los zaplanistas se mueven a su antojo, con José Joaquín Ripoll a la cabeza. La mayor parte del tiempo cada uno se queda en su feudo, a excepción de las visitas que Camps hace a Alicante.
El estallido del caso Gürtel puso en bandeja a Ripoll un motivo para atacar a Camps. No hay más que recordar las constantes manifestaciones de Ripoll al respecto, sobre todo con el famoso episodio del Comité Ejecutivo que reforzó a Ricardo Costa, y que le costó a Camps más de un disgusto.
En los últimos días, además del episodio de Villena, hay echos que han vuelto a colmar la paciencia de Ripoll. Uno, la idea de Cotina de llevar las basuras de Castellón a Alicante. El otro, el afán de Camps de no instalar el nuevo centro de investigación de Microsoft en Alicante. Piensen en cómo se sentirá Ripoll: Alicante vale para traer las basuras, pero no para un centro de investigación.
A mi parecer, Camps comete un error con Ripoll. El jefe del Consell y presidente del PPCV aún no ha entendido que el barón zaplanista es fundamental para que el PP siga manteniendo su liderazgo en la Comunidad Valenciana; Alicante es un vivero de votos grandísimo para que a Camps pueda pasársele por la cabeza ni siquiera no tenerlo en cuenta. Sólo el tiempo lo dirá.

martes, 19 de enero de 2010

Inmigración, crisis e hipocresía

En los últimos días estamos asistiendo a algunos movimientos que, aunque no lo parezcan, son preocupantes, y aunque parezcan que no nos afectan directamente, en realidad nos repercuten más de lo que cabría esperar.
Hace unos días, Alfredo Pérz Rubalcaba, Ministro del Interior, presentaba las cifras de inmigrantes llegados en pateras. En 2009 apenas superaron los 2.000, mientras que en 208 sobrepasaban con creces los 4.000. Según Rubalcaba, la "drástica disminución" se daba, en buena medida, a la colaboración en materia de fronteras con países vecinos y por las medidas de la UE para el control de la inmigración irregular. Aunque sea cierto, creo que el análisis del Ministro no es del todo completo. Y es que se le escapa algo que no debe pasarnos desapercibido: hay crisis. No la saco a colación por ser un recurso fácil en estos días. Simplemente, no hay tanta oferta laboral como antes.
Estadísticas aparte, no hay que dejar pasar tampoco la polémica en el ayuntamiento de Vic. Aunque ya se ha dejado claro que se va a actuar y que esta práctica no es algo habitual, sí que me gustaría poner el acento en la hipocresía que se ha instalado en la sociedad española acerca de la inmigración. En época de vacas gordas, parecía que los asentamientos, las chabolas en las que decenas de inmigrantes vivían hacinados, las casa-patera, las condiciones laborales que rozaban la semi-esclavitud, etc, no existían. En ese momento  convenía su presencia, servían a un propósito, aunque desde muchos estamentos se hiciera la vista gorda.
Estos mismos estamentos son los que ahora, en crisis, apuestan por volver la mirada hacia los inmigrantes, pero no para mejorar sus condiciones de vida, sino para culparles de todos los problemas que provoca la crisis. Ahora es muy hipócrita el pretender que desaparezcan, que se esfumen como si nunca hubieran estado aquí, como si nunca hubieran existido.
Y duele ver cómo la sociedad española, tradicionalmente una de las que más emigrantes ha tenido (no olvidemos toda la gente que fue a América Latina en el Siglo XIX o a la Europa más desarrollada el pasado siglo) se olvida de todo esto, y no le importa ver cómo se trata a seres humanos que se buscan la vida, como ya lo hicieron otros hace muchos años.

lunes, 11 de enero de 2010

Ni respeto ni silencio

Artículo de Juan Luis Cebrián sobre la sentencia contra dos periodistas de la Cadena Ser.

De obligada lectura para los actuales estudiantes de Periodismo.

jueves, 7 de enero de 2010

Indecencia y prepotencia

Camps y Barberá son únicos para joder al personal. Una vez conocida la resolución del Ministerio de Cultura sobre los derribos de El Cabanyal, llega el PP de la Comunidad Valenciana, aprueba un decreto de urgencia, derogando el decreto 57/1993 de la Generalitat que declaró Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto histórico de uno de los barrios con más tradición, solera y renombre de la ciudad de Valencia. Además, siendo una decisión tomada por el PSOE en su día,...
Los argumentos, los de siempre. Que si desagravios, que si intromisiones, que si nos marginan desde Madrid, que si la abuela fuma, que si Cataluña, esto, que si Cataluña lo otro, que somos los mejores, que si bla, bla, bla... Nada nuevo brilla bajo el sol. En la práctica, los más de 450 vecinos del Cabanyal que estos últimos días respiraban algo más tranquilos, ahora vuelven a estar con la soga al cuello porque a estos dos individuos les place. Seguramente, en la mente de Camps y Barberá, habrá anidado el deseo de verlos otra vez algo jodidos. Que no quede por ellos.
Y es que, desde que los "populares" llegaron al poder en la Comunidad Valenciana y en la ciudad de Valencia, han apostado más por el urbanismo depredador que por rehabilitar barrios históricos. Además, piénsenlo, qué bonito será una inamculada (pero totalmente innecesaria) avenida de Blasco Ibáñez hasta el mismo mar, más aún cuando se celebren las America's Cup y las Fórmulas 1. Será todo tan maravilloso, estaremos tan a la vanguardia de todo, seremos los reyes del mambo en Valencia.
Bromas aparte, y espero equivocarme, en las siguientes elecciones autonómicas y municipales, el PP volverá a arrasar en todos y cada uno de los barrios de Valencia, incluido el Cabanyal. Entonces, ¿de qué habrá servido todo este jaleo? Seguramente, de nada.