martes, 27 de octubre de 2009

El circo y los enanos

Tanto Rajoy como Camps tiene el circo montado en casa, un circo en el que cada vez son más los enanos que crecen y crecen sin control, como las malas hierbas.
Por un lado, el dirigente nacional no sabe qué hacer con Esperanza Aguirre. El problema no es tanto Aguirre, sino el ferreo control que la presidenta del PP de Madrid ejerce en sus dominios, unos dominios que, al fin y al cabo, suponen un vivero de votos vital para las aspiraciones presidencialistas de Rajoy. Queda por saber quién ganará la batalla entre Aguirre y Gallardón, éste último el único apoyo que le queda a Rajoy en la capital de España.
El caso de Camps es algo más complicado. Primero, cierra en falso un Comité Ejecutivo en el que se apoya a Costa, con el asombro y cabreo de buena parte de la directiva. Acto seguido, Génova le lee la cartilla y le obliga a cesar a Costa. Camps, como respuesta, aparta a 'Ric' y lo suple con Maluenda y un ex militante de una organización parafascita reconvertido a demócrata (¿de qué me suena esto?). Por el momento Camps capea el temporal, aunque por poco tiempo. José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación de Alicante y destacado zaplanista, se afila los dientes, y con la ayuda de Carlos Fabra (Castellón) y Alfonso Rus (Valencia) propone una salida con los tres presidentes provinciales como alternativa a la decisión de Camps.
Camps sigue en su entelequia particular. Con Canal 9 como referencia informativa -sic-, Camps no ve más allá de la maldad intrínseca de Zapatero y de los bien que lo hace todo en favor de la Comunidad Valenciana.
En ambos casos siguen creciendo los enanos. A Camps y a Rajoy se les acumulan los problemas. Y tanto uno como otro prefieren esperar. Muchas voces dentro del PP piden una explicación clara, con luz y taquígrafos, de lo que está pasando.
Que esperen sentados.

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