jueves, 22 de octubre de 2009

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Antes que nada, sirvan algunos datos del INE para contextualizar la cuestión que nos ocupa.
1.- El porcentaje de personas que se encuentra por debajo del umbral de pobreza relativa en España es del 19,6%.
2.- Uno de cada tres hogares no puede ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año.
3.- El 31,9% de los hogares tiene préstamos para la compra de su vivienda principal.
4.- El 15,4% de los hogares padece problemas de delincuencia y vandalismo en su zona de residencia, el 13,2% de contaminación y un 21,8% sufre ruidos procedentes de vecinos o de la calle.
La interpretación de las cifras es sencilla.
1.- De cada 100 personas en España, casi 20 no tienen donde vivir ni qué comer.
2.- Un tercio de las familias españolas hace cuenta con paga, esto es, gana lo suficiente para sobrevivir sin esperar siquiera poder llevar a cabo algún gasto extra para salir de vacaciones.
3.- Los que pueden disfrutar de una vivienda le pagarán al banco una buena parte de su nómina para saldar la hipoteca, que se convertirá en una cadena hasta más allá de la jubilación.
4.- Además, las condiciones de vida en los barrios, sobre todo los periféricos, deja mucho que desear, sobre todo en aspectos como el mobiliario urbano, servicios, salubridad, y un largo etcétera.
La opinción, por tanto, es aún más sencilla. Da asco ver cómo el Gobierno busca aliados hasta debajo de las piedras para sacar sus cuentas. Un partido que se dice de izquierdas no tiene ningún tipo de rubor al pactar con nacionalistas conservadores. Estupendo.
También asquea ver cómo los jerifaltes de los bancos, ya sea en el Estado Español o en cualquier otra parte, recogen suculentos beneficios y se aumentan los sueldos hasta límites insospechados, mientras esos mismos bancos deniegan el crédito a pequeños empresarios y familias enteras.
A pagar pocarropa, como siempre. Las empresas, buscando mantener cuentas de resultados y garantizar la rentabilidad de unos accionistas que casi siempre son invisibles, llevan a cabo despidos masivos camuflados en "necesarios EREs" que no hacen sino esconder el ansia de la patronal de conseguir el despido libre en España. Por cierto, ¿cómo se atreve el señor Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, a pedir valentía al Gobierno para llevar reformas laborales cuando tiene a la mayoría de sus empresas con unos números rojos que, sólo de mirarlos, asustan?
Personalmente, empezaré a creerme la crisis cuando los ricos comiencen a suicidarse en masa.

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