miércoles, 14 de octubre de 2009

Camps pierde su carta blanca

Las últimas 24 horas se antojan claves en el futuro del PP de la Comunidad Valenciana, y sobre todo, en el futuro político de Francisco Camps. Dejando de lado todos los movimientos que se han producido desde el último Comité Ejecutivo del PPCV, está claro que las cosas ya están dejando de ser de color de rosa para el 'Molt Honorable'.
Desde ayer, Camps le echaba un pulso a Rajoy, un pulso que a la postre el líder del PPCV ha perdido, gracias, sobre todo, a las declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que dejaba claro que no se toleraría una posición de fuerza como la que Costa y Camps querían transmitir frente a Génova. Consecuencia: Rajoy cesa a Costa de manera fulminante, y Camps deja de ser el ojo derecho de Mariano Rajoy, el hijo predilecto que lo apoyó en el Congreso de Valencia y que apostó por él frente al sector más duro del PP, con Esperanza Aguirre a la cabeza.
A partir de ese momento, Francisco Camps creyó tener carta blanca para todo, como ya la tiene en la Comunidad Valenciana. Y se equivocó en sus cálculos. Rajoy lo apoyaba con el 'afair' de los trajes, un apoyo que empezó a estar en entredicho con las revelaciones que implicaban a Costa. Se empieza a oir las primeras voces que desde Génova quieren la cabeza de Costa. Camps, en vez de costar de raíz el asunto con el cese de Costa, responde advirtiendo que la Comunidad Valenciana es un bastión imprescindible si el PP quiere ganar las elecciones. El penúltimo capítulo lo protagonizan Rajoy y Camps en Albacete, con una reunión más que tensa en la que se acuerda tomar algún tipo de medida para salvar la imagen del PP. Es el principio del fin de las excelentes relaciones entre Rajoy y Camps.
Los dos tienen mucho que perder en este enfriamiento de relaciones. Por un lado, Rajoy se queda sin un apoyo clave frente al sector más duro del PP. La cuestión será comprobar cuánto tarda esta parte del PP en atacar al líder, ahora que ha perdido a su escudo en Valencia.
Camps, por su parte, se encuentra a un PPCV dividido. José Joaquín Ripoll, zaplanista, se lleva frotando las manos en las últimas semanas. Ha sido el dirigente que más responsabilidades ha pedido ante el "problema"por el que atraviesa el partido, y ahora se va a cobrar todo el desprecio político que ha sufrido en los últimos meses por parte de Camps y Costa. Por otro lado, Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, apoyaba a Costa, paisano suyo. Fabra sigue ganado peso en el PPCV, a costa de la guerra entre 'campsistas' y 'zaplanistas'.
Mal panorama el que se le presenta al PPCV y a Camps, que a pesar de todo, sigue viviendo en su entelequia particular, con el apoyo que le sigue brindando Canal 9

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