lunes, 19 de octubre de 2009

Acerca del aborto

Con los ecos de la manifestación del pasado sábado contra la Ley del Aborto, me gustaría hacer algunas consideraciones.
Primero.- Todo el mundo tiene derecho a manifestarse por lo que crea oportuno. Es un derecho presente en todas las sociedades democráticas. Si los sectores más conservadores de la sociedad española tienen todo el derecho a reclamar lo que crean oportuno. Sin embargo, lo que ya no me parece tan decente (y uso este término porque fue muy nombrado en la marcha del sábado) es utilizar a menores para hacer llegar ciertas protestas a las Administraciones. Me explico. Una de las cadenas nacionales de televisión, el sábado por la noche, ofrecía la noticia acerca de la manifestación, e incluía las declaraciones de un menor. No recuerdo exactamente las palabras, pero el sentido era "espero que el Gobierno haya tomado nota de esta manifestación". En un primero momento pensé que, a pesar de su corta edad, este menor tenía las ideas muy claras. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que en un segundo plano aparecía una familiar de este menor repitiendo palabra por palabra lo que este niño decía. Me recordó un vídeo de Navidad de Franco en el que el dictador instaba a su hija a que felicitara las fiestas a los demas niños por televisión, todo parecía muy casual, improvsado; aunque cuando la niña comenzaba a hablar, Franco iba moviendo la boca repitiendo exáctamente lo mismo que su hija. Sirva todo esto para relatar una preocupación que siempre me ha reconcomido: la utilización de los menores para servir intereses de sus adultos; los niños deben ser niños y deben tener preocupaciones de niños, deben disfrutar de su niñez. ¿O es que acaso este menor, y todos los que estuvieron en la manifestación del sábado comprendían perfectamente un asunto como el aborto y todas las derivadas sociales o religiosas que comporta?
Segundo.- Este tipo de debates siempre provoca cierto grado de maniqueismo. Creo que en el caso que nos ocupa no es tanto si estás a favor o en contra del aborto, sino si se está a favor o no de que exista una ley que regule el aborto y los supuestos que comporta tomar una decisión de estas características. El hecho de que una mujer aborte siempre es un hecho traumático, abortar no es como ponerse un pendiente. Es una decisión complicada, que afecta no solo a la mujer que tiene que abortar sino a todo su entorno. Debemos suponer que cuando una mujer está embarazada es porque lo ha decidido así; situaciones como un embarazo no deseado, una violación, la malformación del feto y los peligros que puede conllevar para el bebé y la madre, el fallo de los métodos anticonceptivos, etc... son supuestos que deben tenerse en cuenta para evitar a la mujer pasar por el trago de tener un hijo al que no se quiere.
Tercero.- La puesta en marcha de esta Ley no es una invitación a todas las mujeres para que hagan cola frente a hospitales para que aborten. No recuerdo a la Iglesia Católica poner el grito en el cielo, cosa que sí ahce hoy, cuando durante la dictadura muchas mujeres de buenas familias hacían el viajecito a Londres. Sin embargo, hoy los jerarcas católicos sí protestan, cosa que tampoco hicieron cuando el PP, durante sus ocho años de Gobierno dejó las cosas como estaban; no se comprende, por tanto, que miembros de la directiva del PP acudieran a la manifestación y no hicieran lo propio cuando estaban en el Gobierno.
Cuarto.- El problema de fondo es la mala educación sexual que hay en España. En este tema la Iglesia Católica hace oídos sordos, no se puede contar con ella. La mayoría de los abortos se producen en menores, con embarazos no deseados. Creo que una de las alternativas sería informar a los jóvenes de las posibilidades que hay para evitar estos embarazos.
Quinto.- Y por último, una pequeña reflexión acerca de la sentencia sobre el Caso Isadora. Recordarán los lectores las denuncias contra esta clínica tras el hallazgo de fetos bastante formados, y que fueron utilizados en su momento por ciertos sectores de la sociedad española para denunciar la reforma legislativa sobre el aborto que preparaba el Gobierno. Ahora resulta que fue la Guardia Civil la que manipuló las pruebas con el objetivo de inculpar a la clínica, afirmando que no se había constatado ningún tipo de delito. Entonces, asociaciones conservadoras, periodistas, el mismo PP, la jerarquía de la Iglesia Católica y todos sus voceros clamaban contra la Ley. ¿Dónde está toda esa gente ahora? Escondida.

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