miércoles, 7 de octubre de 2009

Acción - Reacción

No voy a ponerme ahora a desgranar una por una todas las ramificaciones que la Trama Gurtel está teniendo no sólo en Madrid y la Comunidad Valenciana, sino por Castilla y León o Galicia, provocando que la sospecha de financiación ilegal en el PP deje de ser una sospecha para convertirse en una certeza.
Lo que me está llamando la atención son las reacciones que están teniendo algunos dirigentes populares.
La primera y más llamativa es la del presidente, Mariano Rajoy. Habla de olvido, indiferencia y de que "vamos bien". Si el señor Rajoy entiende que hay que olvidar una trama de corrupción generalizada por casi toda España, regalos millonarios, concesiones a dedo de dudosa legalidad, y toda una serie de mangoneos varios, habría que decirle al señor Rajoy que revise su propio código ético, porque el que tiene ahora hace aguas por todas partes. Mención aparte merece lo de "vamos bien". Quiero pensar que se refiere a las recientes encuestas que le dan ganador en caso de que se celebraran elecciones porque, si se refiere a que, a pesar de toda la mierda que le está cayendo encima (y perdón por el lenguaje), sigue creyendo que van bien, apaga y vámonos.
Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, una de las más tocadas por la trama, hacía gala de un poquito de lucidez y afirmaba que quien haya hecho algo mal, que lo pague. No está mal para salir del paso. Sin embargo, Aguirre se destapaba con esta declaración: "Yo esperaba que se hubiera levantado el secreto de todo el sumario, no de una tercera parte". Permítame preguntarle, señora Aguirre, si con un tercio no ha tenido bastante que espera a todo el sumario para que su propio partido se haga el 'harakiri'.
Pero la reacción que más me ha sorprendido ha sido la del actual presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Hace unos días, apelando a la sensatez, el dirigente gallego pedía a Camps que explicara con detalle su relación con la trama (petición desoída por Camsp, como ya era de suponer). Una vez que se ha conocido una más que plausible financiación ilegal en el PP gallego, se ha apresurado a decir que las conexiones son cosa del pasado, y cito palabras textuales: "son cosas que ya sabíamos". Sorprendente. En el PP de Galicia ya conocían estas prácticas, y según las declaraciones de Feijóo, se consintieron o, por lo menos, se miró para otro lado.
Sirvan estas reacciones para ilustrar la situación interna por la que está pasando el PP, un partido que siempre ha hecho gala de ser una organización disciplinada, con una sola voz (que no unida). Muchos dirigentes del PP ya le están pidiendo a Rajoy que haga algo, que tome decisiones, aunque sean por salvar la imagen del partido. El líder, por contra, no parece muy convencido para llevarlas a cabo. Mucho cuidado con tocar a Madrid y Valencia, bastiones indispensables para que el PP gane unas elecciones generales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario